La
primera conferencia de la Renovación en Roma fue en mayo
de 1975.
S.S.
Pablo VI, el 19
de mayo de ese año exhortó a los participantes a continuar
sus esfuerzos de renovación y a continuar fieles a la
Iglesia:
"Este deseo auténtico de
situaros en la Iglesia es un singo auténtico de la acción
del Espíritu Santo... ¿Como no va a ser esta "renovación
espiritual" una oportunidad para la Iglesia y el mundo?
Y como, en ese caso no tomar todos los medios para
asegurar que permanezca de este modo..."
El Papa
también concedió al Cardenal Suenens, su delegado ante la
Renovación Carismática, celebrar miso en el altar mayor de
San Pedro, lo cual es un signo extraordinario de respaldo.
Leer profecía recibida en aquella ocasión.
Profecía>>
Juan Pablo II a la Renovación
El Papa Juan Pablo II,
hablándole a un grupo de líderes internacionales de la
renovación, el 11 de diciembre de 1979, les dijo: "Estoy
convencido que este movimiento es un componente muy
importante en toda la renovación de la Iglesia." El les
dijo que desde sus once años hace una oración diaria al
Espíritu Santo y añadió: "Esta fue mi propia iniciación
espiritual, así que entiendo todos estos carismas. Son
todos parte de la riqueza del Señor. Estoy convencido que
este movimiento es una señal de su acción"
A nadie le puede quedar
duda sobre el lugar que tiene en la
Iglesia a la Renovación
Carismática después del Congreso
mundial de Movimientos Eclesiales celebrado del 27 al
29 de mayo de 1998. Dicho congreso
fue promovido oficialmente por el Pontificio Consejo para
los Laicos quien formalmente invitó a la
Renovación Carismática Católica. Fue un representante de
la renovación carismática quién presentó al Santo Padre en
nombre de todos los movimientos, los votos de fidelidad a
Su Santidad y a la Iglesia.
Juan Pablo II, 29 Mayo, 2004
«Gracias al movimiento carismático,
muchos cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos,
han redescubierto Pentecostés como realidad viva y
presente en su existencia cotidiana»
«Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en
la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad,
de comunión y de anuncio»
El Papa alentó la iniciativa denominada «Zarza ardiente»,
promovida por la Renovación en el Espíritu, que como él
ilustró, es «una adoración incesante, día y noche, ante el
santísimo Sacramento; una invitación a los fieles a
"regresar al Cenáculo"».
Su objetivo, según el Papa, es que los bautizados, «unidos
en la contemplación del Misterio eucarístico, intercedan
por la unidad plena de los cristianos y por la conversión
de los pecadores». «Deseo de corazón que esta iniciativa
les lleve a muchos a redescubrir los dones del Espíritu,
que en Pentecostés tienen su manantial».
«Entre nosotros, con las manos elevadas, está orando la
Virgen, Madre de Cristo y de la Iglesia. Imploremos junto
a ella y acojamos el don del Espíritu Santo, luz de
verdad, fuerza de auténtica paz».
Otras
intervenciones de JPII sobre la Renovación Carismática
Llama a la renovación: "Signo de Esperanza para del mundo"
2002
Revela a los carismáticos
su oración diaria al E.S.
El
Cardenal José Ratzinger,
Prefecto para la
Congregación para la Doctrina de la Fe, en su presentación
del libro del Cardenal Suenens sobre la Renovación
Carismática, reconoció el bien que ocurre en la R.C. y
presentó algunas cautelas:
En el corazón de un mundo
inmerso en un escepticismo racionalista, de repente
surge una nueva experiencia del Espíritu Santo. Y desde
entonces ha asumido la expansión de un movimiento
mundial de renovación. Lo que el Nuevo Testamento nos
dice sobre los carismas -que fueron vistos como signos
visibles del advenimiento del Espíritu- no es solo
historia antigua, ya terminada, sino que una vez mas se
esta siendo extremadamente actual.
Hablando del tema del libro,
Renovación y el Poder de las Tinieblas, dice:
¿Cual es la relación entre
experiencia personal y la fe común de la Iglesia?
Ambos factores son importantes: la fe dogmática
sin el apoyo de la experiencia personal permanece vacia;
la sola experiencia, sin relación a la fe de la Iglesia
permanece ciega.
Finalmente, el exhorta a
quienes lean el libro, a poner atención a la doble
petición del autor:
... a los responsables del
ministerio eclesiástico - desde el sacerdote parroquial
hasta los obispos- no dejar que la Renovación les pase
sino que le den una completa bienvenida; y por la otra
parte ... a los miembros de la Renovación que atesoren y
mantengan su vínculo con toda la Iglesia y con los
carismas de sus pastores. -Renevación y Poder de las
Tinieblas, León Cardenal Suenens
Benedicto XVI a la Renovación en
el Espíritu: Nada es imposible para la familia que confía
en Dios
Mensaje enviado a la 30ª Convocatoria de la
Renovación italiana «Rinnovamento nello Spirito» atendida
por 25000 personas. 30 abril 2007
«Cuando
una familia funda todo proyecto suyo en la confianza en
Dios, nada le es imposible»
Mi
Testimonio
Padre Jordi Rivero
Era yo un joven
estudiante de ingeniería cuando mi madre me invitó a un
grupo de oración. La primera visita fue una gran sorpresa.
Los cantos de alabanza, el gozo, los brazos elevados hacia
el cielo y el entusiasmo por la Palabra de Dios. Era
evidente que aquellas personas creían en un Dios vivo que
se manifestaba entre ellos. Se oraba por los enfermos, con
frecuencia se cantaba y rezaba en unas lenguas extrañas
según el don de lenguas. Algunas personas dieron sus
testimonios de curación o de favores recibidos. Otra
experiencia nueva para mi fue escuchar palabras dichas en
nombre de Dios: "Hijos míos les amo", "Hijos míos quiero
un pueblo fiel y obediente". Sabía que eran mensajes
bíblicos, pero todos los escuchaban concientes que son
mensajes dirigidos a nosotros ahora y le daban gracias a
Dios.
Pregunté si eran
católicos y sonriendo me dijeron "¡claro!". Yo no estaba
muy convencido hasta que me demostraron que ese mismo año
(1975) habían celebrado una gran conferencia en Roma y el
Papa les había concedido celebrar la Santa Misa en el
altar mayor de San Pedro presidida por el Cardenal Suenens.
Aquella experiencia de Dios y de hermandad me atrajo y
seguí participando semanalmente, como quien descubre un
mundo nuevo. Mi experiencia con la renovación fue siempre
católica. En ella creció mi amor a la Iglesia, María
Santísima y al Papa.
Un día el líder del grupo
nos invitó a un seminario de la vida en el Espíritu Santo
para prepararnos a recibir el bautismo del Espíritu
Santo. Nos explicaron que no se trata de un nuevo
bautismo sacramental sino de una apertura del corazón para
que las gracias de aquel bautismo se aviven en nosotros.
Fui con gusto pero no podía yo imaginarme las
consecuencias que tendría para mi vida. Antes del Bautismo
en el Espíritu me confesé y cada día le pedía al Señor que
me llenara de su Espíritu Santo. El día del bautismo en el
Espíritu nos hablaron de Pentecostés y nos animaron a
abrir el corazón a su venida. Yo hice la renuncia a
Satanás y renové mi fe en el Credo. Puse mi vida en manos
de Jesús. FIAT. Le pedí a La Virgen que me ayudara a
entregarme como ella, en ella, que se hiciera en mi la
voluntad de Dios. "Haz lo que quieras". Recuerdo cuando me
arrodillé ante el Padre Doyle y el oró sobre mí. Todos
estaban alabando en lenguas. En ese momento experimente al
Espíritu en mi corazón revelándome a Jesús: su amor por
mi, su majestad y su humildad. ¿como explicar? Pablo lo
dice bien: "juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad
del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien
perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a
Cristo" Filipenses 3,8. Arrobado en esa experiencia sentí
la certeza de que Jesús me llamaba al sacerdocio y así lo
dije. Antes lo había pensado pero le ponía resistencia,
pero esta se desvaneció y quedó una convicción profunda.
Al día siguiente me sentí
triste ante la vocación al sacerdocio. Otra vez me parecía
que sería incapaz de tanta renuncia. Pensé que quizás fue
una decisión demasiado emotiva por la experiencia. Fui a
un sacerdote y me dijo lo mismo, aconsejándome terminar la
carrera y entonces ver si seguía la vocación. Pero esa
noche al orar recibí paz sobre la vocación y me di cuenta
que esperar a terminar la carrera sería un error en mi
caso. Recibí el pasaje «Nadie que pone la mano en el arado
y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» Lucas
9,62. En ese momento salí al jardín de casa y vi una
paloma blanca que se posaba sobre la rama del roble. La
paloma estuvo en el jardín, casi siempre en la rama por
una semana. Fue para mi una señal de confirmación que me
llenó de gozo. Era el año 1976. Puedo decir que desde
entonces jamás he tenido ni la mas pequeña duda de que
Jesús me llamó al sacerdocio. Fui ordenado el 15 de mayo
de 1982. Quiero expresar mi profunda felicidad y
agradecimiento a Dios por haber llamado a este indigno
siervo a ser su sacerdote para siempre.
Desde que experimenté la
gracia de la Renovación Carismática la he vivido y
compartido. El Espíritu Santo no ha dejado de ser un fuego
en mi corazón que me mueve a estar conciente de su amor y
desear corresponderle. Estoy profundamente agradecido al
Señor.